Sanción a un guardia civil que orinó en la cuneta tras multar a un hombre por lo mismo

Sanción a un guardia civil que orinó en la cuneta tras multar a un hombre por lo mismo

Los agentes alegaron que el conductor había creado peligro al dejar el coche en el arcén sin ningún tipo de señalización

El Tribunal Supremo considera correcta la sanción impuesta a un sargento de la Guardia Civil que multó a un conductor que orinaba en una cuneta y que después hizo lo mismo: «No puede estimarse más que como una desconsideración al ciudadano».

Los guardias civiles vieron un coche aparcado en el arcén del carril de incorporación a la autovía y observaron a una persona miccionando cerca el vehículo. Cuando se acercaron, el conductor les dijo que había parado un par de minutos para orinar y la pareja le comunicó que le iban a denunciar: había creado una situación de peligro al dejar el coche en el arcén sin ningún tipo de señalización y «sin causa suficiente que justificase la emergencia, máxime, cuando doscientos metros más atrás había un área de servicio en la que podía haber parado».

Problemas de cobertura de la tableta

La situación, según el relato de los hechos probados recogido en la sentencia, se demoró más de lo normal, ya que la tableta que usaron los guardias para confeccionar la denuncia tuvo problemas de cobertura.

Tras cobrar la multa y emitir un justificante, el sargento le dijo al compañero que se iba a ausentar, bajó por la cuneta y «alejado unos metros del lugar de los hechos tras de unos matorrales, se puso a orinar».

El conductor sancionado seguía ahí y se quejó. Con razón, según el Supremo. El sargento fue castigado con la pérdida de dos días de haberes con suspensión de funciones como autor de una falta leve prevista en el Régimen Disciplinario de la Guardia Civil, que sanciona «la desobediencia o incorrección con los superiores, compañeros, subordinados o ciudadanos en el ejercicio de las funciones».

«Desconsideración hacia el ciudadano»

El guardia, disconforme, ha llegado hasta el Supremo, pero este tribunal ha confirmado la sanción que se le impuso: «No hay duda que sancionar al conductor por un hecho, ir a miccionar, que él mismo realiza en su presencia, bajando por la cuneta y alejándose unos metros, no puede estimarse más que como una desconsideración hacia el ciudadano».

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